miércoles, 29 de abril de 2015

A PARTES IGUALES

Dicen que donde duele inspira, el dolor nos hace humanos, nos hace sentir vivos, con él entendemos muchas cosas, gracias a él aprendemos a no volver a cometer los mismos errores, a rectificar, a aprovechar las oportunidades que nos brinda la vida.
El dolor es el precio de la felicidad, es el precio de querer a alguien y perderlo y puede que éste sea el aliciente que tenemos: si sentimos dolor, es porque hemos sentido alegría antes. No existe el uno sin el otro.
El dolor algún día se acabará, la alegría también. Los dos se sustituyen continuamente, ahí está la vida. Es como el amor. Sin término medio. Esta vez no hay escala de grises. Todo o nada.
Siempre hay uno que quiere más, uno que quiere menos.
Uno que deja de querer demasiado pronto, otro que no es capaz de hacerlo nunca.
Uno que ni recuerda, otro que no olvida.
Uno que ni presta atención y el otro, que no para de pensar.
En al amor hay algunos que no quieren (por desgracia), otros que aman, que sienten hasta en lo más profundo de su ser (por suerte, o por desgracia también).
En el amor unos lloran, otros hacen llorar.
Unos mienten, otros jamás lo harían.
Unos darían la vuelta al mundo por ti, mientras tú ni siquiera te plantearías mover un dedo por ellos.
Algunos saben lo que quieren, algunos viven inseguros.
Unos se arrepienten, otros toman decisiones firmes.
Hay quienes viven del pasado, de recuerdos y quienes aprovechan cada segundo del presente.
Unos se recomponen antes, otros después.
Unos necesitan razones para seguir, a otros les sobran los motivos.
Unos son el dolor, y otros son la alegría.
Esto es el amor, como la vida. Sin término medio. Sin escala de grises. Todo o nada.
Qué bonito sería querernos a partes iguales.

miércoles, 1 de abril de 2015

Ahora nos parece gracioso pensar que los humanos alguna vez creyeron que la Tierra era el centro del universo, pero seguimos creyendo que somos el centro del planeta. Creemos que estamos antes que todo lo demás, tal vez porque nos da miedo pensar que no estamos solos y que somos parte de algo más grande. Nos da igual matar cerdos, vacas, gallinas, personas de otros países, pero no matamos a nuestros vecinos; no a nuestros perros o gatos, aquellos que llegamos a amar y comprender.
¿Matamos simplemente porque podemos, porque siempre lo hicimos? Tan solo demuestra lo poco que aprendimos, que seguimos actuando primitivamente con agresión, en lugar de desarrollar el pensamiento y la compasión.
Solo nuestras acciones van a perdurar.
Nos hemos "desconectado", adoramos a personas que no conocemos personalmente. Vivimos lo extraordinario a través de una pantalla, pero vemos lo ordinario en todo lo demás. Esperamos que alguien traiga un cambio sin pensar en cambiarnos a nosotros mismos.
Las elecciones podrían ser como tirar una moneda al aire, dos caras en una misma moneda, y con eso se crea la ilusión de elección, de cambio. Pero el mundo sigue igual.
Necesitamos líderes, no políticos. No esperes más el cambio y sé el cambio que quieres ver en el mundo. No llegamos aquí por tener el culo en la silla. La raza humana no ha sobrevivido por ser la más rápida o la más fuerte, sino por haber trabajado en equipo. Ya dominamos el "arte" de matar, ahora conquistemos la alegría de vivir.
No se trata de salvar el planeta. El planeta va a seguir existiendo con o sin nosotros. La Tierra ha existido durante miles de millones de años, y con suerte, cada uno de nosotros vivirá unos 80 años. Somos solo un instante en el tiempo, pero nuestra influencia es para siempre.
Somos los rostros de todos los que existieron antes que nosotros. Y ahora es nuestro turno.