domingo, 20 de diciembre de 2015

Somos lo que las personas que han pasado por nosotros nos han dejado.

El de mi primer beso sin que él se diera cuenta.

El que me enseñó a amar.
Mi primer "te quiero".
Mi último "te quiero".
El que me rompió.

El que intentó arreglarme. 
El que falló.

Los que eran para pasar el tiempo.

El italiano.
El del "eres muy risueña"

El que pudo ser y no fue.
El que debería haber sido.

El del "sólo físico".
El que duró demasiado tiempo.

Al que le rompí el corazón.

El auténtico.
El de verdad.
El de siempre, pero nunca.

Y ahora vienes tú. ¿Cómo te recordaré?


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Si todos los caminos llegan a Roma,
¿cómo se sale de Roma?
A veces, pensamos demasiado y sentimos muy poco.
Mi abuelo siempre decía,
que si alguien quiere seriamente formar parte de tu vida,
hará lo imposible por estar en ella,
aunque en cierto modo,
perdamos entre pantallas el valor de las miradas,
olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo,
nos está regalando lo único que no recuperará jamás.
Y es que la vida son momentos, ¿sabes?
Que ahora estoy aquí, y mañana,
mañana no lo se.
Así que quería decirte que si alguna vez quieres algo,
si quieres algo de verdad,
ve por ello sin mirar atrás,
mirando al miedo de frente y a los ojos,
entregándolo todo y dando el alma,
sacando al niño que llevas dentro,
ese que cree en los imposibles
y que daría la Luna por tocar una estrella.
Así que no sé que será de mi mañana,
pero este sol siempre va a ser el mismo que el tuyo.
Que los amigos,
son la familia que elegimos,
y yo te elijo a ti,
te elijo a ti  por ser dueño de las arrugas que tendré en los labios de vieja,
y apuesto fuerte por todos estos años a tu lado,
por las noches en vela, las fiestas, las risas,
los secretos y los amores del pasado.
Tus abrazos,
así porque si,
sin venir a cuento ni tener porqué celebrar algo.

Y es que en este tiempo me he dado cuenta, de que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas.
Que tu has hecho infinito mi límite.
Así que te doy las gracias por ser la única persona
capaz de hacerme llorar riendo.
Por aparecer en mi vida con esa sonrisa loca,
por ese brillo en los ojos
capaz de pelea contra un millón de tsunamis.
Así que no,
no se donde estaremos dentro de 10 años,
ni se como se sale de Roma.
No te puedo asegurar nada.
Pero te prometo,
que pase lo que pase,
estés donde estés,
voy a acordarme de ti toda la vida,
y por eso,
mi Luna va a estar siempre contigo.
Porque tu,
me enseñaste a vivir cada día
como el primer día del resto de mi vida.
Y eso, eso no lo voy a olvidar nunca.

sábado, 30 de mayo de 2015

¿Y tú, qué edad tienes?


De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Yo la verdad es que no lo sé. Ni me importa. Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuantos de ellos hemos vivido.
Yo prefiero decir que tengo 42 miradas en el metro que me han hecho sonreír. Tengo 2 “te quiero” suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante no me quería a mi. También tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está. Tengo unos 35 “lo siento” de los cuales 8 jamás me perdonaron. Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6. Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos. Y solos. Y tristes.
Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban. También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años. Tengo 150 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 10 sonrisas por compromiso. Tengo 9 deseos de infancia que se dan de hostias con las promesas que nunca cumplí. Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después. Tengo unas 12 camas donde me acosté sin querer estar y 4 donde hubiera matado por despertar. Tengo 5 errores que volvería a cometer y 2 de los que me arrepiento mucho, aunque solo un poco. Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3. Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero. 120 conciertos, 350 películas… y no soy capaz de contar las canciones. Tengo 31 tardes comiendo pipas en un parque viendo la vida pasar con mis amigos. Y 500 tardes más recordándolas unos años después. Tengo 5 adioses. En dos de ellos nunca quise despedirme en realidad. Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado…
Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.
Y no tengo ni puta idea de en cuántos años cabe eso.
-Enric Sánchez.

domingo, 24 de mayo de 2015

Me llama la atención y envidio a esas personas que se enamoran con facilidad y olvidan con rapidez.
Solo me he enamorado una vez.
Solo he querido una vez.
Solo he dicho "te quiero" a una persona.
Y dos años más tarde no me veo capaz de decírselo a nadie más.
Puede ser rechazo, miedo al dolor. O simplemente que no me enamoro con facilidad.
¿Cómo vas a decir "te quiero" a alguien cuando no lo sientes?
Envidio a esas personas que lo pueden hacer y se creen sus palabras.
Y ha habido otros después de ti, pero a ninguno he querido.

Como decía el gran maestro "otras me ven sin ropa, y tú desnudo"

Y aun así

Hace mucho tiempo ya, y aun así hay veces que se me escapa una lágrima.
No te equivoques, no siento nada hacia ti ni lo volveré a sentir. Esas lágrimas tímidas que se me escapan son recuerdos, recuerdos de lo que fuimos, de lo que queríamos ser, y de lo que rompiste.
Y aun así, no querría volver a estar contigo, no. He vivido tantas cosas que ni podría haber imaginado estando contigo...
Y aun así hay lágrimas.
No te sientas importante, "no es por ti, es por mi". Desgraciadamente soy una de esas pocas personas que quedan hoy en día que quieren de verdad. Que se enamoran de verdad, y que por tanto nunca olvidan.
De esas que aman con el alma.
Esto me pasa por leer tanto a Bécquer.

martes, 12 de mayo de 2015

Las de carácter libre y personalidad fuerte

Me gustan las personas que son tempestades. Las que arrasan con tus principios y destruyen tus verdades al pasar. Las que te dejan sin aliento. Las que te hacen cambiar. Las que no te dejan indiferente.
Me gustan las personas que son torrentes de emociones. Las que te aman con toda su alma cuanto te quieren y te odian con toda su fuerza cuando te dejan de querer. Las que son incapaces de dominar sus pasiones incendiarias. Las que actúan con el corazón en la mano y la cabeza en los pies. Las que avivan tus sentidos e incitan tus ganas de sentir. Las que te hacen llegar al borde del abismo. Las que ponen en peligro tu equilibrio.
Me gustan las personas imperfectas. Las que son únicas en sus defectos y en sus virtudes. Las que son detestadas por sus debilidades y veneradas por sus fortalezas. Las que pretenden ser ellas mismas.
Me gustan las personas que se equivocan porque hacen lo que quieren y no porque hacen lo que se espera de ellas. Las de carácter libre y personalidad fuerte. Las que no se dejan llevar por la corriente. Las que actúan con entereza y rectitud. Las que tienen criterio.
Me gustan las personas que no tienen miedo a nada. Las que se atreven a plantarle cara al riesgo sin importarles la caída. Las que se crecen con los retos. Las que piensan en las victorias y no se dejan vencer por las derrotas. Las que se comportan como héroes a pesar de no ser más que personas.
Creo en las personas que creen en lo que hacen.

Hazme prometer que seré lo que quiero ser. O que moriré intentándolo. Hazme prometer que cada día despertaré buscándome y, cada noche, me dormiré un poco más cerca de encontrarme. Que nunca seré igual a los demás. Que siempre seré yo mismo. Hazme prometer que lucharé por superarme. Que el tiempo me hará crecer en lugar de envejecer. Que cada día seré más grande de lo que fui el día anterior y más pequeño de lo que seré el día que esté por venir. Hazme prometer que perderé sabiendo perder y que ganaré sabiendo ganar. Que nunca tiraré la toalla. Que no volveré a cometer los mismos errores. Que no tropezaré en las mismas piedras. Hazme prometer que nunca esperaré por nadie. Que nunca daré un paso atrás. Que tendré la valentía de seguir hacia adelante aunque duela. Que sabré olvidar. Hazme prometer que sabré reír y que sabré llorar. Que sabré querer y que sabré odiar. Que haré feliz a quien comparta mis días. Hazme prometer que nunca prometeré nada que no pueda cumplir y que cumpliré todo lo que prometa. Hazme prometer que nunca te fallaré. Y, sobre todo, hazme creer en mis promesas.

Era necesario un labado de cara.

miércoles, 29 de abril de 2015

A PARTES IGUALES

Dicen que donde duele inspira, el dolor nos hace humanos, nos hace sentir vivos, con él entendemos muchas cosas, gracias a él aprendemos a no volver a cometer los mismos errores, a rectificar, a aprovechar las oportunidades que nos brinda la vida.
El dolor es el precio de la felicidad, es el precio de querer a alguien y perderlo y puede que éste sea el aliciente que tenemos: si sentimos dolor, es porque hemos sentido alegría antes. No existe el uno sin el otro.
El dolor algún día se acabará, la alegría también. Los dos se sustituyen continuamente, ahí está la vida. Es como el amor. Sin término medio. Esta vez no hay escala de grises. Todo o nada.
Siempre hay uno que quiere más, uno que quiere menos.
Uno que deja de querer demasiado pronto, otro que no es capaz de hacerlo nunca.
Uno que ni recuerda, otro que no olvida.
Uno que ni presta atención y el otro, que no para de pensar.
En al amor hay algunos que no quieren (por desgracia), otros que aman, que sienten hasta en lo más profundo de su ser (por suerte, o por desgracia también).
En el amor unos lloran, otros hacen llorar.
Unos mienten, otros jamás lo harían.
Unos darían la vuelta al mundo por ti, mientras tú ni siquiera te plantearías mover un dedo por ellos.
Algunos saben lo que quieren, algunos viven inseguros.
Unos se arrepienten, otros toman decisiones firmes.
Hay quienes viven del pasado, de recuerdos y quienes aprovechan cada segundo del presente.
Unos se recomponen antes, otros después.
Unos necesitan razones para seguir, a otros les sobran los motivos.
Unos son el dolor, y otros son la alegría.
Esto es el amor, como la vida. Sin término medio. Sin escala de grises. Todo o nada.
Qué bonito sería querernos a partes iguales.

miércoles, 1 de abril de 2015

Ahora nos parece gracioso pensar que los humanos alguna vez creyeron que la Tierra era el centro del universo, pero seguimos creyendo que somos el centro del planeta. Creemos que estamos antes que todo lo demás, tal vez porque nos da miedo pensar que no estamos solos y que somos parte de algo más grande. Nos da igual matar cerdos, vacas, gallinas, personas de otros países, pero no matamos a nuestros vecinos; no a nuestros perros o gatos, aquellos que llegamos a amar y comprender.
¿Matamos simplemente porque podemos, porque siempre lo hicimos? Tan solo demuestra lo poco que aprendimos, que seguimos actuando primitivamente con agresión, en lugar de desarrollar el pensamiento y la compasión.
Solo nuestras acciones van a perdurar.
Nos hemos "desconectado", adoramos a personas que no conocemos personalmente. Vivimos lo extraordinario a través de una pantalla, pero vemos lo ordinario en todo lo demás. Esperamos que alguien traiga un cambio sin pensar en cambiarnos a nosotros mismos.
Las elecciones podrían ser como tirar una moneda al aire, dos caras en una misma moneda, y con eso se crea la ilusión de elección, de cambio. Pero el mundo sigue igual.
Necesitamos líderes, no políticos. No esperes más el cambio y sé el cambio que quieres ver en el mundo. No llegamos aquí por tener el culo en la silla. La raza humana no ha sobrevivido por ser la más rápida o la más fuerte, sino por haber trabajado en equipo. Ya dominamos el "arte" de matar, ahora conquistemos la alegría de vivir.
No se trata de salvar el planeta. El planeta va a seguir existiendo con o sin nosotros. La Tierra ha existido durante miles de millones de años, y con suerte, cada uno de nosotros vivirá unos 80 años. Somos solo un instante en el tiempo, pero nuestra influencia es para siempre.
Somos los rostros de todos los que existieron antes que nosotros. Y ahora es nuestro turno.